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 el arte de ser madres


despejando dudas
Mucho se dice y se ha dicho sobre la lactancia y viene bien aclarar confusiones…

Mito: Las madres lactantes deben espaciar las tomas para que puedan llenarse los pechos.
Realidad: El cuerpo de una madre lactante siempre está produciendo leche. Sus senos funcionan en parte como “depósitos de reserva”, algunos con mayor capacidad que otros. Cuanto más vacío esté el pecho, más rápido trabajará el cuerpo para reabastecerlo.

Mito: Las madres lactantes deben usar siempre ambos pechos en cada toma.
Realidad: Es mucho más importante dejar que el bebé termine de tomar del primer pecho antes de ofrecer el segundo, aunque esto signifique que rechace el segundo durante esa toma. La última leche (que contiene más calorías) se obtiene gradualmente conforme se va vaciando el pecho.

Mito: La lactancia que se prolonga más allá de los 6 meses carece de valor, ya que la calidad de la leche materna empieza a deteriorarse.
Realidad: La composición de la leche materna cambia de acuerdo con las necesidades del niño conforme éste madura. Aun cuando ya es capaz de recibir otro tipo de alimentos, la leche materna es su fuente primordial de nutrición durante los primeros 12 meses.

Mito: Cuando una mujer tiene escasez de leche, se debe al estrés, la fatiga o el bajo consumo alimenticio y de líquidos.
Realidad: Las causas más comunes de leche escasa son las tomas infrecuentes y/o los problemas con la colocación y la postura del bebé al mamar. Por lo general, ambos problemas se deben a que la madre lactante recibe información incorrecta. Los problemas de succión del niño también pueden afectar de forma negativa la cantidad de leche que produce la madre. El estrés, la fatiga o la mala nutrición rara vez son causas de baja producción de leche, ya que el cuerpo humano ha desarrollado mecanismos de supervivencia para proteger al lactante en tiempos de hambruna.

Mito: Una madre debe tomar leche para producir leche.
Realidad: Una dieta saludable, compuesta por verduras, frutas, cereales y proteínas, es todo lo que una madre necesita para nutrirse adecuadamente y producir leche.

Fuente: Liga de la Leche Argentina.


¿qué es la mastitis?
Es una infección que suele comenzar con fiebre alta y dolores musculares, como una gripe. La mamá nota una dureza hinchada, colorada y dolorosa en algún lugar del pecho. Los factores que predisponen a la mastitis son la disminución de las defensas de la mamá por el estrés que conlleva cuidar al bebé, la presencia del algún microorganismo y la combinación de esto con el mal drenaje de un conducto (queda leche estancada en algún conducto de la mama que se infecta y provoca la mastitis). Por lo general, se presenta mayormente en el primer mes posterior al parto. Se cura con analgésicos, antiinflamatorios y antibióticos. La mamá necesita hacer reposo e hidroterapia caliente (aplicar paños tibios sobre el pecho)

las grietas
Lo primero que hay que hacer cuando aparecen grietas en el pezón es corregir la mala posición. Si la grieta es sangrante y muy dolorosa, se aconseja suspender el amamantamiento de esa mama por uno o dos días. La mamá puede extraerse leche y darle al bebé su propia leche en mamadera. Si la grieta no es muy profunda, se puede seguir amamantando prendiendo al bebé en forma paralela a la herida. Hasta que la grieta se cure se puede usar pezonera de silicona. Está comprobado que no disminuye el caudal de leche. Para curarse, hay que tener “ALAS”: aire, lubricación con crema de caléndula, lavar únicamente con agua y sol (7 minutos en verano y 15 en invierno). Si no se corrige en tres días, consultar con una puericultora, que debe hacer una interconsulta con el obstetra y el pediatra.