|
|
Mercedes Álvarez tiene hoy 40 años
y es la última persona que nació en este pequeño
poblado de casas de piedra, donde el viento sopla fuerte y lejano,
y el paisaje se pierde en una loma alta y verde en verano, pero
cargada de una densa nieve en invierno. Cuando ella era apenas
una niña, su familia dejó Aldealseñor y
partió a Pamplona. Durante veinte años, los que
tardó en regresar, ella recordó el pueblo y a
su gente a través de los cuentos de sus padres. Por eso,
el día que volvió, nada le resultó extraño,
pero sintió que ese mundo que había aprendido
a querer a través de los relatos, estaba desapareciendo.
Volví a los 20 años y, luego, cuando murió
mi padre y sentí la urgencia de capturar la memoria de
ese pueblo, porque sentía que con mi padre se había
muerto una narración oral, una cultura. Y cuando esta
gente se muriese, sería el final de una cultura que no
está escrita, pero que vale la pena recordar. Era toda
una historia que no existía afuera de este lugar y la
necesitaba registrar, capturar, cuenta Mercedes. Primero pensó
en escribir un diario; luego, en tomar fotos para hacer un álbum,
hasta que finalmente su sentimiento concluyó en la película
El cielo gira, un documental que embalsama los últimos
días del pueblo, una obra que es en realidad un ejercicio
de poesía sobre la memoria.
|
|