Un lugar para
Ceferino
Los restos de Ceferino hoy están en el Santuario
de María Auxiliadora, en Fortín Mercedes,
provincia de Buenos Aires. Pero los mapuches quieren
que ellos regresen a su tierra, pese a que creen
que los cuerpos son sagrados y moverlos es uno de
los peores actos que se pueden cometer. De todas
maneras, como esperan este momento con tanta
devoción,
van a construir un mausoleo, una tumba similar a
kultrum, el tambor sagrado de las rogativas, pero
invertido, y de este modo tendrá una forma
circular.
En el Cerro de la Cruz, en la comunidad
Namuncurá, la montaña, imponente,
baja hacia la tierra árida. En este lugar
alto, abierto, que mira al cielo, cada año
se reúne la comunidad mapuche para rezarle
a Ceferino Namuncurá, este indio santo que
fue modelo de humildad, quien desde pequeño
fue impartiendo la caridad a quienes lo rodeaban.
Celebrando el día de su nacimiento, el 26
de agosto, mapuches y cristianos se juntan en este
lugar mágico y allí se celebra una
misa que congrega a miles de personas. Este divisadero
fue la tierra elegida para hacer la celebración
cuando llegó un busto de bronce de Ceferino,
donado por un artista. Los mapuches estuvieron doce
años buscando ese lugar preciso donde ubicar
para la obra que representaba a este santo. Hasta
que, finalmente, la hija del cacique Celestino Namuncurá
soñó que el busto tenía que
estar allí, en el Cerro de la Cruz, en tierras
de la familia Namuncurá, y allí decidieron
colocarlo.