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soplan vientos del sur

En Villa La Angostura, dos familias que se dedican a la cría de guanacos y ovejas y al comercio de truchas, unen sus esfuerzos en una sociedad. Y una escuela enseña cocina a los chicos
carenciados del lugar. Aquí, historias de gente con esperanza.



1 Una rosa asoma en medio de las montañas imponentes. 2 Ovejas en la estancia de la familia Chechile, un establecimiento fundado en 1890 por un grupo de colonos españoles. 3 Desde las pequeñas playas es posible contemplar el paisaje patagónico. El Nahuel Huapi es el gran protagonista. 4 Anochecer de ensueño en Villa La Angostura. Detrás, las montañas se preparan para recibir las primeras nevadas. 5 La vegetacion del invierno dice presente. El rojo furioso se apodera del follaje. 6 En la estancia La Esperanza, los guanacos son criados en semi-cautiverio, a fuerza de seis mamaderas diarias.


7 Roberto Chechile disfruta de la cria de guanacos: "No podría dedicarme a otra cosa", reconoce, mientras juega con los animales. 8 El guanaco es un animal emblemático de la Patagonia, fuente de alimentación de Onas y Tehuelches durante varios siglos. 9 y 10 Truchas de la Patagonia, muy preciadas por estar criadas en lugares sin polución, se distribuyen en hoteles y restaurantes. 11 Gustavo Bulgheroni, dueño junto a su esposa del frigorífico Río Manso, asegura que la devaluación favoreció el comercio de truchas y que intentará aumentar la exportación. 12 Desde el camino que conduce al cerro Bayo, una vista panorámica de la ciudad, en la que viven unos 6 mil habitantes. 13 Roberto y Joaquín Chechile, padre e hijo en su oficina. "Apuntamos a diversificar el negocio con los alimentos típicos de la región", coinciden. 5La hija menor de los Chechile y una amiga, participan de la cría. 14 En el sur son típicos los arbustos de hasta 2 metros de altura. Algunos tienen frutos, como el Golden Dome.