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solidaridad

Organización: M.A.M.A. (MIs Alumnos Más Amigos).
Misión: Rescatar chicos en situación de riesgo, educarlos y
brindarles una salida laboral.
Cómo ayudar: Adquiriendo productos en la panadería, donando
materia prima (salsa de tomates, levadura, harina y azúcar) o dinero.
A quién contactar: Ana Beisa de Von Engel. Tel.: 4580-6000.
Mónaco 4039, Villa Ballester (panadería). Chacabuco 3884,
Villa Ballester (Hogar).

 solidaridad
 

DETRAS del PAN
un COMPROMISO

En Villa Ballester, un matrimonio creó un hogar para chicos que los capacita en el oficio de panaderos y les ofrece una salida laboral. Lo que comenzó como un sueño es hoy una fabrica.

Ana Beisa y su marido Juan Von Engels nunca imaginaron que podrían llegar tan lejos ayudando a los demás. Hace 20 años fundaron el hogar Mis Alumnos Más Amigos (M.A.M.A). Juan, que era el profesor de gimnasia del colegio José Hernández de Villa Ballester, les propuso a sus alumnos devolver a la sociedad algo de lo que la vida les había dado: educación y una familia. Sus alumnos se entusiasmaron y se pusieron a trabajar en pos de su sueño: darle techo y una vida honrada a los chicos que no tenían esta posibilidad.

Los comienzos no fueron fáciles. Como Juan y Ana no tenían hijos, cedieron su casa y se hicieron padres de los chicos que les iban mandando. La mayoría de ellos contaba con una historia familiar turbulenta. Los juzgados les pasaban los casos más difíciles (padres asesinos, madres presas…), aquellos que no tenían posibilidades de retornar a su familia de origen. Sobre la base de mucha paciencia, amor y la ayuda de psicólogos, pudieron salir adelante. Uno de los inconvenientes se planteaba cuando los jóvenes debían abandonar el hogar, ya que quedaban desamparados de la noche a la mañana. Para evitarlo, y para que pudieran ganarse la vida, se comprometieron a formarlos en el oficio de panaderos. "Trabajar dignifica a las personas, por eso creo que hay que capacitar y no simplemente dar", sostiene Ana.

En 1997 se creó la panadería bajo la forma de una cooperativa. Juan había trabajado en el mercado panadero, lo conocía bien, y pudo transmitir sus experiencias a los chicos.
Actualmente hay en la panadería sólo 24 jóvenes egresados del hogar, ya que, por falta de recursos, la capacidad de producción está reducida al 10%. En sus instalaciones, podrían producir, entre otras cosas, unas diez mil prepizzas por día de tomate, cebolla y salvado. Además fabrican roscas, budines, pan para hamburguesa, pan para panchos y superpanchos. Distribuyen a los supermercados Jumbo, Norte, y para otros más pequeños y a particulares.

Ana recuerda con cariño el caso de Hugo, que llegó junto con sus seis hermanos menores y dejó el hogar cuando era mayor de edad. "Aprendió a valerse por sí mismo, sin bajar los brazos y con muchas ganas de seguir capacitándose. Se casó y tuvo un hijo. Trabajó en la panadería y luego quiso estudiar periodismo", dice orgullosa.

Juan murió, pero Ana sigue con M.A.M.A.: el hogar donde viven 22 niños, el comedor que alimenta a 70 familias y la panadería en la que trabajan los ex "habitantes" del hogar.