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¿Qué
pasa si me tengo que ir uno o dos días
enteros?
Si sólo se va la madre y el niño puede quedar al
cuidado de su padre, o viceversa, no hay mayores inconvenientes
siempre y cuando se le explique bien cualquiera sea su edad y
por más que no entienda los motivos del viaje y cuándo
será el regreso. Si viajan ambos, lo ideal es que quede
al cuidado de alguna abuela (u otro familiar cercano) y en su
propia casa, para que el bebé se mantenga en su hábitat.
¿Y
si me tengo que ir por más tiempo?
Durante el primer año de vida no es aconsejable dejar al
niño al cuidado de otra persona más de dos días
enteros, porque todavía no tiene la capacidad de entender
los motivos de la ausencia, y hasta puede creer que él
hizo algo para que sus padres se ausenten. Por eso es muy importante
llamarlo por teléfono y que pueda escuchar las voces que
oye a diario. A partir de los 2 años y medio ya es posible
ausentarse hasta 15 días, siempre explicándole los
motivos del viaje y dejándolo al cuidado de una persona
de suma confianza. Para ausentarse un mes hay que esperar hasta
que haya cumplido los 4 años. En todos los casos, es recomendable
llamarlo y dejarle alguna prenda de sus padres, como para que,
además de escucharlos, pueda sentir su presencia de alguna
manera. Cuanto más tarde se comienza con las separaciones,
tanto mayor será la facilidad del bebé para adaptarse
a ellas sin problemas. Independientemente de la edad en la que
se comience, una separación larga (de más de 48
horas) implica un estrés mucho mayor que separaciones más
breves.
No tengo
ningún familiar que lo cuide, ¿qué
hago?
En estos casos, podemos recurrir a una niñera que ya lo
conozca y en la cual confiemos. Esto significa que ante cualquier
inconveniente nos llamará y que las decisiones que tome
serán consultadas y aprobadas por nosotros. Es bueno que
antes del viaje le expliquemos que esta mujer lo cuidará
porque nosotros, como padres, sabemos que es la mejor opción.
Recomiendo, además, tomarse un tiempo para estar con el
bebé antes de la separación, porque esto transmite
al niño el mensaje de que es importante para su madre y
que el no verse no equivale a no recordarse o no quererse.
¿Qué señales indican
que hay problemas?
El deterioro repentino en la conducta del niño, que persiste
por más de unos pocos días y no puede atribuirse
a un incremento en problemas de la familia o cambios de rutina.
Por ejemplo: el niño puede volverse agresivo, apegado,
temeroso, desafiante o negativo. También el miedo en la
relación con la persona que lo cuida, pérdida de
ganas de explorar, tristeza e introversión afectiva. Por
eso mi consejo es siempre que se viaja, tener la posibilidad de
volver ante estos síntomas. Si llora mucho o le sube la
temperatura pero enseguida se le pasa, no tenemos que preocuparnos.
Pero recomiendo llamar al pediatra para despejar cualquier duda.
¿Cómo podemos ayudar a
que la separación no sea dolorosa?
Si la persona que lo cuida va al hogar del niño,
éste sigue rodeado de un entorno que le recuerda la presencia
de sus padres y el tiempo que pasa con ellos. Pero, si el niño
pasa largas horas fuera de la casa, hay que procurar que la persona
que lo cuida conozca las preferencias individuales del bebé,
sus puntos fuertes y débiles. Si existe la posibilidad
de que tanto el familiar a cargo o la niñera vayan a nuestra
casa, tanto mejor será para el bebé. nn
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