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Don
Segundo Sombra, de Ricardo
Güiraldes (Emecé), es otro libro que me
marcó. El final de este texto es realmente conmovedor.
Da la sensación de una partida realmente acongojada,
porque cuando dice "Me fui como quien se desangra"
quiere decir que está dejando su vida. Yo en mi vida
tuve varios abandonos, algunos voluntarios y otros no. Por
eso me siento tan identificada.
Hace
unos meses leí los dos tomos de la Autobiografía
de Arthur Koestler (Debate).
Estos textos me parecieron una fiesta por las referencias
que hay a los escritores que él conoció en su
tiempo. Lo recomiendo para quienes, como yo, creen que la
lectura es algo así como un tejido que entrecruza los
hilos, y cada uno de ellos permite avanzar en el conocimiento
de la vida.
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En
la actualidad leo todo lo que cae bajo mis manos, más
cuentos que novelas, porque al ser una historia cerrada me
permite centrar más la atención. El primero
que leí, cuando apenas tenía nueve años,
fue Dos
años de vacaciones,
de Julio Verne (Rialp). Los protagonistas son chicos
de 8 a 14... y a mí los de 14 me parecían viejos.
Wilheim
Meister, de Goethe
(Catedra) es un hombre joven que viaja de Alemania
a Italia. Hay una chica que se enamora de él y le pregunta
si conoce Italia, porque ella también quiere ir. Primero
se refiere a él como "amigo", después
lo llama "amado" y por último le dice "padre".
Esto refleja lo enamorada que ella estaba. Me gustó
tanto que me anoté en alemán para leerlo en
su idioma original. Del mismo autor aprecié Fausto
(Longseller).
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