19.03.2013
:
La tierra sabe

La buenas acciones se contagian. O al menos eso pienso, y eso espero.
Hoy quiero compartir con ustedes una buena noticia, de esas que no salen en la tele ni en la radio ni en los diarios. Pero por suerte ahora pueden salir en los blogs! Estoy hablando de esas acciones cotidianas que nos alegran la vida y que, si las difundimos, hacen olas.
Hace unos días, vino mi amiga Paola a casa a traerme una cuna prestada para Moreno. Yo estaba dando la teta y Moreno ya casi se dormía, asi que esperé para bajar. Terminé de dormir al bebé, acomodé unos almohadones a su alrededor porque ya se mueve, y salí a calle a atender a mi amiga. Al minuto salieron mis hijos, Lua y Caetano, a ver quién venía. Atendimos a Pao, bajamos la cuna, la acomodamos en el jardín y Lua me pidió irse con Paola al Mercado Sabe la Tierra, donde todos colaboramos. Le dije que sí, que podía y cuando Caetano escuchó mi permiso, salió corriendo de casa y cerró la puerta!
De pronto sentí que el corazón se me paralizaba. Empecé a gritar que el bebé había quedado solo adentro encerrado. Lua empezó a golpear la puerta y sin querer lo despertamos. Moreno empezó a llorar. Pao pensó en ir a buscar las llaves al mercado, donde estaba mi marido atendiendo su stand, pero sentí que sería una eternidad.
Salí corriendo a la calle -todavía en camisón- y justo pasaba un chico haciendo jogging. Le grité hasta que se sacó los auriculares y vino corriendo a la puerta de casa. Le pedí que por favor se trepara al techo de mi casa, rompiera el vidrio y entrara a rescatar al bebé! Moreno seguía llorando. El hombre no dudó un instante. Pusimos unas sillas y logró subirse al techo con mucha agilidad. Luego rompió el vidrio, abrió la ventana y entró. A los tres minutos, que me parecieron una eternidad, bajaba con Moreno en brazos ya calmado, y me decía: "Quedate tranquila, tengo cuatro hijos..."
Solo supe que ese ángel que apareció del cielo se llamaba Adrián, un vecino desconocido que hizo su gran acción del día. Ojalá que estas acciones se contagien, porque la solidaridad es algo realmente hermoso; emociona la entrega de una persona desconocida que por un momento pasa a ser tan importante en la vida de otro.
¿Y qué mejor forma de devolver el regalo que ofreciendo ayuda, cuando se presente la oportunidad, a quienquiera que la necesite? Así construimos entre todos una larga cadena de solidaridad, que hace de este mundo un lugar mejor. Prometo que estaré atenta!

|
|
|
|
Página 1 de 20 |